16.2.13

Re conocer



Tengo un par de ojos grandes y miopes, arabescos y vivaces. Ven los días pasar con convicción o desgano dependiendo del día. Mi pelo es desordenado y libre, serpentea con el viento y brilla con el sol. Mi nariz es redonda y mis labios opacos encierran una boca golosa y criticona.

Mi mentón es igual al de mi padre y mis pómulos se inflan como dos globitos cuando sonrío.

Mi cuello es delgado y tiene pliegues de dinosaurio cubiertos por las ondas profundas de mi cabellera, contiene un atlas que no es digno de mucha admiración puesto que su estructura ósea sostiene una cabeza pequeña, sin ser estúpida. Mis oídos, necesitados de música, estallan en placer con aquellas composiciones intensas e íntimas.

Mis dedos relativamente largos son inquietos e impacientes, siempre buscando algo que hacer, romper o dibujar en el aire. Mis brazos se mueven enérgicamente cuando hablo y gesticulan imitando los brazos de mi madre.

Tengo una espalda femenina y fuerte. Mi tórax guarda un corazón eficiente y dos pulmones apasionados. Mi busto tímido se esconde con recato entre mis ropas y mi cintura se continúa en una curva pronunciada con mis caderas anchas y avergonzadas. Mis muslos y piernas, amantes de las tardes santiaguinas, caminan marcando el ritmo de mi ánimo y mis pies, largos e inquietos también,  sostienen estoicamente las largas horas de viaje a la universidad.
Mi sinestésico sistema límbico habla y oye en colores y gusta de rememorar en ensoñaciones largas y sentidas. En cambio, mi sistema simpático goza de gran actividad y es fácilmente estimulado.

Mi cuerpo vibra tanto por el teatro  como por la medicina y se estremece con el egoísmo humano. Mi mente se transforma camaleónicamente, y aquello es más bien algo enfermo, como diría Cerati. Mi sensibilidad llega a su límite con el sufrimiento animal y mi racionalidad grita por el desastre ecológico actual.

Mi sentido de justicia aboga por la igualdad social y natural, aburrido de los sexismos, racismos, clasismos, elitismos, especismos, exitismos y otros ismos. Me autocompadezco y autocomplazco, alternadamente. Tiendo a sentirme deseosa y tengo complejo de mujer autónoma. Converso mucho, celebro poco. 
Creo en un mundo mejor. Creo en una Paula mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario